Cómo funciona Factureando: pasos, costes y liquidación

Tu cliente ya te ha dicho la frase: «Para pagarte necesito una factura». Y tú no eres autónomo, no quieres montar una estructura para un solo encargo y lo único que necesitas es cobrar tu trabajo con los papeles en orden. Entender cómo funciona Factureando es, básicamente, entender qué pasa entre ese mensaje de tu cliente y el momento en que el dinero llega a tu cuenta: quién hace qué, qué documentación te van a pedir, qué se descuenta por el camino y cuándo se transfiere tu liquidación.

Esta guía recorre el proceso completo tal y como está en el producto hoy: los cuatro pasos guiados, el desglose de conceptos (IVA, IRPF, Seguridad Social y gestión), un ejemplo orientativo y los casos en los que conviene consultar antes de abrir el expediente. Sin promesas genéricas: lo que hay, explicado para que decidas con datos. Porque mientras la factura no esté resuelta, el cobro no avanza.

Qué es Factureando y para quién es (y para quién no)

Factureando es una plataforma de tramitación de facturas para trabajos puntuales: registras tu encargo, la plataforma revisa y tramita el expediente de facturación y, cuando tu cliente paga, se calcula y transfiere tu liquidación neta. Tú no emites la factura por tu cuenta ni te peleas con modelos tributarios: sigues un proceso guiado de cuatro pasos y el coste de gestión es visible desde el principio — un 6 % del importe, con un mínimo de 7 € (condiciones del producto vigentes a julio de 2026).

Para quién tiene sentido

  • Trabajas por cuenta ajena y te ha salido un encargo aislado que exige factura. Es el caso típico que analizamos en cómo facturar un trabajo puntual sin ser autónomo.
  • Estás empezando como freelance, aún no sabes si tendrás recurrencia y no quieres asumir una estructura fija por uno o dos proyectos.
  • Tienes actividad intermitente (diseño, desarrollo, formación, traducción, eventos…) y prefieres anticipar el neto y delegar el papeleo del encargo.

Para quién no (o no todavía)

  • Si tu actividad ya es recurrente y continuada, el escenario cambia: la obligación de alta en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos depende de la habitualidad, como explica la propia Seguridad Social, y forzar la vía «puntual» para una actividad continua es mala idea. El marco general —qué exige Hacienda, qué exige la Seguridad Social y dónde está la frontera— lo tienes en la guía pilar sobre facturar sin ser autónomo en España.
  • Si prefieres hacerlo todo por tu cuenta (alta censal, factura, modelos trimestrales), también es una vía válida: más control, más papeleo y más margen de error. Cada situación se revisa; ninguna plataforma seria te dirá que su solución vale para todos los casos.

Cómo funciona Factureando paso a paso: los cuatro pasos

El proceso acreditado en el producto tiene cuatro estaciones. Ninguna requiere conocimientos fiscales previos: el flujo te va pidiendo lo que necesita en cada momento.

Paso 1 — Regístrate y aporta tu documentación

Creas tu cuenta y aportas la documentación básica que permite tramitar el expediente a tu nombre: DNI, datos de Seguridad Social y cuenta bancaria donde recibirás la liquidación. Es el paso que más conviene no dejar a medias: un expediente con documentación incompleta es un expediente parado, y un expediente parado es un cobro que se retrasa. Si quieres llegar con los deberes hechos, tienes la lista comentada en documentos necesarios para tramitar una factura.

Paso 2 — Introduce los datos del encargo

Aquí describes el trabajo: quién es tu cliente, el importe acordado, las horas y los conceptos fiscales aplicables (entre ellos la retención de IRPF que corresponda a tu caso). Este paso alimenta directamente el cálculo de tu liquidación, así que la regla es simple: datos reales y completos. Si el importe todavía está en negociación, es buen momento para pasar la cifra por el simulador antes de cerrarla — negociar sabiendo tu neto no es lo mismo que descubrirlo después de cobrar.

Paso 3 — Factureando revisa y tramita el expediente

Con los datos cargados, el equipo de Factureando revisa el encargo y tramita el expediente de facturación. Esta revisión es la diferencia práctica entre un proceso guiado y un generador de facturas: alguien comprueba que lo que se va a emitir es coherente con la información aportada antes de que llegue a tu cliente. La factura resultante debe cumplir los requisitos de contenido que fija el reglamento de facturación (Real Decreto 1619/2012) — datos del emisor y del destinatario, concepto, base imponible, IVA y retenciones cuando correspondan —, exactamente lo mismo que exigiría la Agencia Tributaria si la emitieras por tu cuenta.

Paso 4 — Tu cliente paga y recibes tu liquidación neta

Cuando tu cliente abona la factura, se calcula y se transfiere tu liquidación neta a la cuenta bancaria que registraste, según las condiciones aplicables a tu expediente. Fíjate en el orden, porque es la pieza que más dudas genera: la liquidación llega tras el pago del cliente. El ritmo del cobro depende, sobre todo, de cuándo pague quien te contrató — otra razón para abrir el expediente pronto y no añadir días propios a los días de tu cliente.

Qué se descuenta de tu factura: el desglose

Entre el importe que pactas con tu cliente y el dinero que recibes hay varios conceptos, y conviene distinguir quién fija cada uno. Solo uno de ellos es de Factureando:

Concepto Qué es Quién lo determina
Base imponible El importe de tu trabajo, sin impuestos Lo pactáis tú y tu cliente
IVA Impuesto que se repercute en la factura (21 % con carácter general, según los tipos impositivos de la AEAT); lo paga tu cliente y no forma parte de tu neto Normativa fiscal según la actividad
Retención de IRPF Adelanto de tu impuesto sobre la renta que se descuenta en la factura cuando corresponde Normativa fiscal según tu caso
Seguridad Social Coste asociado a la tramitación del encargo según las condiciones del expediente Normativa y condiciones aplicables al expediente
Gestión de Factureando 6 % del importe, con un mínimo de 7 € Factureando (condición del producto vigente)

Dos aclaraciones honestas. Primera: el IVA infla el total de la factura pero no es dinero tuyo — lo cobras para ingresarlo, no para quedártelo; si quieres entender bien esa mecánica con un ejemplo completo, está en factura con IVA e IRPF: ejemplo completo. Segunda: IRPF y Seguridad Social dependen de tu situación concreta, así que cualquier cifra que veas antes de confirmar el expediente es una estimación, no una promesa.

Un ejemplo orientativo (y dónde calcular el tuyo)

Pongamos números sencillos solo al concepto que sí es fijo y conocido: la gestión.

  • Encargo de 1.000 € de base: la gestión del 6 % son 60 €. Sobre esa base, el IVA repercutido al cliente sería de 210 € (21 % general) — que, recordemos, no forma parte de tu neto.
  • Encargo de 100 € de base: el 6 % serían 6 €, así que se aplica el mínimo de 7 €.

¿Y el neto final? Depende de la retención de IRPF y de la Seguridad Social aplicables a tu caso, y por eso no vamos a inventarte una cifra aquí. El simulador de Factureando contempla IVA, IRPF, Seguridad Social y gestión y te muestra una estimación del neto antes incluso de registrarte; el resultado se confirma al tramitar el expediente. Si quieres entender qué hay detrás de ese cálculo — qué se resta, en qué orden y por qué —, lo desmontamos pieza a pieza en ¿cuánto dinero me queda de una factura?. Y si lo que te interesa es el coste del servicio en sí, con más ejemplos, tienes el detalle en cuánto cuesta Factureando.

Plazos y estados: qué esperar de tu expediente

Seamos claros en lugar de prometer: el recorrido de tu expediente sigue los cuatro pasos que ya has visto — registro y documentación, datos del encargo, revisión y tramitación, y liquidación tras el pago —, y los plazos concretos dependen de cada expediente y, sobre todo, del momento en que pague tu cliente. Las condiciones aplicables a tu caso se confirman al tramitarlo; desconfía de quien te garantice plazos universales sin conocer tu encargo.

Lo que sí está en tu mano es no ser tú el cuello de botella. Los dos retrasos evitables más habituales son documentación incompleta en el paso 1 y datos del encargo a medias en el paso 2. Resolver eso el primer día no acelera a tu cliente, pero garantiza que, cuando pague, no quede nada pendiente por tu parte.

Cuándo conviene consultar antes de abrir el expediente

Hay situaciones en las que el paso sensato no es registrarse a ciegas sino consultar primero:

  • Tus encargos empiezan a repetirse. La recurrencia es justo lo que construye la habitualidad a ojos de la Seguridad Social, y ahí el análisis cambia. Antes del siguiente trabajo, revisa la diferencia entre alta en Hacienda y alta en RETA y valora tu situación global — Hacienda detalla el alta censal en sus preguntas frecuentes de los modelos 036 y 037.
  • Tu cliente está fuera de España. La fiscalidad de operaciones con el extranjero tiene reglas propias; consulta tu caso antes de cerrar el importe.
  • Tu actividad está regulada o tiene requisitos específicos (colegiación, licencias, sectores especiales). Mejor una consulta previa que un expediente que no puede tramitarse.
  • El encargo tiene condiciones de pago atípicas (hitos, anticipos, pagos aplazados largos). Como la liquidación llega tras el pago del cliente, conviene saber de antemano cómo encaja tu calendario de cobro.

Ninguno de estos escenarios significa un «no» automático: significa que tu caso merece una respuesta concreta antes de empezar, no una genérica.

Empieza hoy: registro y expediente en marcha

Recapitulando: Factureando funciona con cuatro pasos guiados — te registras y aportas DNI, Seguridad Social y cuenta bancaria; introduces cliente, importe, horas y conceptos; el equipo revisa y tramita el expediente; y tras el pago de tu cliente se calcula y transfiere tu liquidación neta. El coste de gestión es visible desde el principio (6 % con mínimo de 7 €) y el simulador te estima el neto antes de comprometerte a nada.

Tu cliente ya te ha pedido la factura. Cada día que el expediente no está abierto es un día que se suma al plazo de cobro. Regístrate y tramita tu expediente para dejar tu parte resuelta hoy — y si antes quieres ver el número, calcula cuánto recibirías con el simulador y decide con tu neto delante.

Preguntas frecuentes sobre cómo funciona Factureando

¿Qué documentos necesito para tramitar mi factura con Factureando?

Para el registro: DNI, datos de Seguridad Social y la cuenta bancaria donde recibirás la liquidación. Para el encargo: los datos de tu cliente, el importe acordado, las horas y los conceptos fiscales aplicables. Con eso el equipo puede revisar y tramitar el expediente.

¿Cuánto cuesta Factureando?

La gestión visible en el simulador es del 6 % del importe, con un mínimo de 7 € (condiciones del producto vigentes a julio de 2026). Es el único concepto del desglose que fija Factureando; IVA, IRPF y Seguridad Social vienen determinados por la normativa y por tu caso concreto.

¿Cómo sé cuánto voy a recibir?

Usa el simulador: contempla IVA, IRPF, Seguridad Social y la gestión, y te muestra una estimación del neto antes de registrarte. El importe definitivo se confirma al tramitar el expediente, porque depende de las condiciones aplicables a tu situación.

¿Cuándo recibo el dinero?

La liquidación neta se calcula y se transfiere después de que tu cliente pague la factura, según las condiciones de tu expediente. Por eso el mejor acelerador está en tu mano: abrir el expediente con la documentación completa cuanto antes, para que el único plazo pendiente sea el del pago de tu cliente.

¿Puedo usar Factureando para trabajos recurrentes?

Factureando está orientado a trabajos puntuales. Si tus encargos empiezan a repetirse de forma continuada, entra en juego el criterio de habitualidad de la Seguridad Social y conviene revisar tu situación —incluida la posibilidad de alta en el RETA— antes del siguiente trabajo. Ante la duda, consulta tu caso antes de abrir el expediente.